Y lo tienen claro, los pobres. Porque la frontera es rompiente de chovinismos. Los nacionalismos se encuentran, negándose e ignorándose en turbulentos remolinos en los que perece la verdad. No se salva ni la geografía física, con esa terca evidencia que la caracteriza. En la frontera la realidad desaparece: todo es un cuento.
El chauvinismo vasco es el más proclive a la deshonestidad, el cinismo y la falsedad, tanto desde las instituciones, como por parte de los particulares. Menudean las invenciones históricas, los neotopónimos, que hacen perder fiabilidad a cualquier fuente. No existe sustrato cultural, habiendo una completa ausencia de debates, tan necesarios para esclarecer los asuntos y llegar a los hechos. Si, por ejemplo, Jon Juaristi objetó sobre la coherencia del término "Euskadi", inventado por Sabino Arana, simplemente se desestima porque procede de un "traidor".
Esta es la triste realidad de la sociedad española en la frontera con Francia. Tampoco hay denuncias al respecto por parte de la intelectualidad, ya que, como le sucede al filósofo guipuzcoano Fernando Savater, rápidamente termina en una desautorización de los mentirosos que, lejos de ayudarle, le perjudica. El silencio castrante domina un panorama social en el que la sociedad está al olor de las migajas que no recibirá del poder nacionalista vasco si se habla de más. Y aún pesa, también, la memoria del tiro en la nuca para quien se atrevía a levantar la voz en su contra.
Y todo esto surge a cada momento: no hay asunto, por pequeño que parezca, que no adolezca de deshonestidad, de ruindad ¿Cómo hemos llegado a este grado de miseria? Los nacionalistas vascos campan por sus respetos imponiendo sus mentiras y un silencio que se rompe en la conversación informal pero que se impone en lo escrito. Los intelectuales no dan abasto a rebatir las mentiras y ya ni siquiera son escuchados. Fuera del País Vasco la gente está cansada de un victimismo que monopoliza el propio gobierno vasco. Las escuelas escupen miles de adoctrinados en el odio; personas sin capacidad de reflexión y con una cultura falsificada.
Fotografía tomada hacia el noreste desde el monte Jaizkibel. Encontrada aquí.

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